A finales del año pasado James Cameron estrenó la tercera parte de 'Avatar', con el subtítulo de 'Fuego y ceniza'.
A raíz de la devastadora guerra contra la RDA y la pérdida de su hijo mayor, Jake Sully y Neytiri se enfrentan a una nueva amenaza en Pandora: el Pueblo Ash, una tribu Na'vi violenta y hambrienta de poder liderada por la despiadada Varang.
La película cuenta de nuevo con Sam Worthington, Zoe Saldaña, Stephen Lang, Sigourney Weaver, o Kate Winslet, dando vida a distintos na'vis, además de Jack Champion, y la destacable incorporación de Oona Chaplin.
Ninguna ganas tenía de ir al cine a ver esta película, y pocas de verla en casa, pero bueno, el pasado finde decidí sacar tiempo (unas tres horas y casi veinte minutos), y ver cómo se desarrolla la historia de los Sully y de Pandora, y oye, mientras la estaba viendo estaba encantado disfrutando la puesta en escena, ya que la película es un derroche
visual que he disfrutado pese a ser la primera que no veo ni en 3D, ni
en pantalla grande. Cameron sigue poniendo todo su empeño en la recreación de hasta el más mínimo detalle de Pandora.
También me estaba gustando la incorporación de Varang a la trama, gracias principalmente al buen hacer de Oona Chaplin, pero, de repente, cuando no llevaba vista ni la mitad de la película, todo empieza a dar la sensación de ser más de lo mismo, y a partir de ahí se vuelve tremendamente redundante y repetitiva... ha sido como ver una versión alternativa de 'El sentido del agua', que no aporta mucho más a lo ya visto, tanto en lo bueno como en lo malo.
Un producto para pasar el rato, sin más, que o bien muestra un claro desgaste en la idea, o bien en sus guionistas.
Ho!











